En los genes de Independiente vive grabada a fuego una historia de éxitos y anoche esa identidad copera afloró en el momento clave. La final de la Sudamericana, contra los brasileños de Goiás, se definió en una serie a cara o cruz desde los 11 metros. Allí los "rojos" se hicieron fuertes y cantaron victoria. Así se desató la locura en el nuevo estadio "Libertadores de América". Es el título internacional número 16, otro motivo de orgullo en Avellaneda.